Esquiadas de primavera
Partimos temprano desde el profundo valle y el sol aún no alcanza a tocar la helada nieve transformada durante la noche. El crugido de las cuchillas al penetrar el hielo, delata que aún hay que esperar un poco a que el sol comience a temperar la ladera este de la montaña. De forma gradual, la nieve va realizando su particular metamorfosis, y poco a poco comienzan a florar gotitas de agua sobre la superficie de la nieve, haciendo que los esquís se entierren sobre su nuevo estado. Llegamos al deseado collado y la nieve del corredor oeste aún permanece helada. Habrá que esperar a que el sol gane altura y haga su trabajo. La paciencia se acaba y el primer giro siempre es algo aterrador. La salida derrapando con los afilados cantos de los esquis, provocan su característico sonido, que junto a la pendiente nos indicaran el momento justo en el que seremos capaces de girar. Clavamos el bastón del lado del giro y con un pequeño saltito giramos los esquis con el ángulo suficient...