Entrades

S'estan mostrant les entrades d'aquesta data: juliol, 2012

Pic Quayrat -cara oeste-.

Imatges
Después de la pequeña decepción del Arbizon, pensamos que la mejor manera de volver a coger motivaciones era plantearse otro objetivo de similares dimensiones. Otra gran vía de los hemanos Ravier, para quitarnos los complejos y fustraciones… Aunque en esta ocasión la escalada nos dejaría un intenso recuerdo… Unos cuantos valles hacia el este del valle de Campan, se encuentra el valle d’Astau –cerca de Bagneres de Luchon-. Llegamos hasta las Granjes d’Astau -1400 m- y la meteo no pintaba nada buena; ascendimos por el valle bajo una intensa lluvia y tormenta eléctrica, que nos dejó totalmente mojados. Pasamos por el Lac D’Oô y después alcanzamos el refugio d’Espingo -1950 m- donde nos alojamos y secamos la ropa. La lluvia de la llegada al refugio me traía el recuerdo de dos años atrás junto a dos amigos –Pedro y Ricard- donde acometimos las crestas de la Seil de la Vaque y Lezat. Pensé que tal vez en esta ocasión tendríamos la misma suerte. Amaneció totalmente cubierto de niebla y todo

Pic d’Arbizon –pilar norte-.

Imatges
Después de un periodo de latencia de escaladas pirenaicas, esta última semana volví a desempolvar mis queridos pitones y a volver a practicar el difícil arte del pitonaje. Aunque soy consciente de la dureza de las grandes escaladas en paredes pirenaicas, el recuerdo de los momentos difíciles es efímero y nuestra memoria no se esfuerza en registrar los malos ratos, el miedo y la precariedad de este tipo de escaladas, por suerte tan solo nos quedamos con los buenos ratos y la alegría de haber conseguido el objetivo. Esto nos hace volver a buscar nuevos retos, a ser posible de mayor envergadura y así ha sido en esta ocasión siguiendo los pasos de los excelentísimos pirineistas y hermanos Jean y Pierre Ravier. Tan solo entenderemos su estilo, su gran calidad y la visión avanzada para su época, cuando escalemos alguna de sus fenomenales vías. Pic d’Arbizon –pilar norte -: Aquí comenzamos nuestra pequeña aventura siguiendo los pasos de los hermanos Ravier. Cuando escuché el nombre de Arbi